Alumni Reflection: Yamila Sultani, ORT Argentina, 2017

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Siempre me interesó todo el tema de la Shoa, desde chica que me hago la misma pregunta, que todavía nadie consigue una respuesta, el ¿Por qué? No llego a entender como un ser humano pudo llegar a hacer cosas tan tremendas y utilizar su inteligencia para cosas negativas, como lo fue esta catástrofe basada en el genocidio total y sistemático de millones de víctimas. Unas 11 millones de vidas fueron arrebatadas, cada una tan diferente a la otra, diferentes costumbres, tradiciones, origen. Pero, a pesar de las diferencias, había algo que los unía, el ser simplemente seres humanos. Seres que tenían sentimientos y sueños. Seres que tenían un nombre, una identidad. No se trata de comprender los hechos, si no, de conocerlos.

Visitamos Auschwitz. Comenzamos a caminar sobre esa tierra donde se veían sus huellas marcadas. Entramos al bloque número 27. Allí me encontré con el antes, imágenes mostrando tanta belleza, pureza y alegría, como por ejemplo de niñas en los parques juntando flores, o de niños jugando a la pelota. Mi corazón empezó a latir muy fuerte. Me agarro un sentimiento de desesperación. No me aguantaba saber que, en ese entonces, ellos no se imaginaban el horror que los esperaba. Fue en ese momento donde entendí que el futuro en realidad se encuentra atrás nuestro, porque es algo que no sabemos, que no podemos ver. En cambio, el pasado es lo que se encuentra adelante, cosas que ya vivimos, ya sabemos, ya vimos. En mis momentos de angustia necesitaba frenar el mundo, volver para atrás, y gritarles fuerte que resistan.

Comenzamos la marcha hacia Auschwitz 2, campo de Birkenau. Impresionante la cantidad de delegaciones de todo el mundo, adultos y adolescentes, que asistieron y se comprometieron a marchar por la vida. Todos venimos a marchar con el objetivo de no olvidar, hacer memoria, y mantener viva nuestra historia.

Me ocurrieron dos situaciones que me sorprendieron. De casualidad escuche a dos guías de delegaciones de otros países diferentes. Uno contó una historia, que hace unos minutos atrás, el guía que me acompañaba me había contado, exactamente la misma. El otro, daba una explicación de un tema con las mismas palabras que utilizó mi guía. Ahí capte, ahí caí, comprendí que se reunieron más de 10 mil personas de todo el mundo para marchar por la misma historia. Una historia traducida en todos los idiomas. Una historia que es igual para todos. Una historia que nos incluye a todos.

Al llegar, nos reunimos en donde solía ser la plaza de selección entre los que iban a la muerte rápida y los que iban a la muerte lenta, así me lo describieron para la gente que iba a la cámara de gas ó campo de trabajo. Entre testigos e imágenes que me mostraban, no me podía dejar de imaginar esas caras, esas personas, paradas al lado mío, viviendo la terrible situación que les toco. Ellos siguen allí, sus cenizas están esparcida por el campo. Nosotros marchamos para mantenerlas vivas.

Yo marche.
Marche con la cabeza en alto.
Marche con los brazos de mis amigos sosteniéndome por si me caía.
Marche con absolutamente todas mis fuerzas, las sentí.
Marche con una angustia inexplicable, y a la vez, con una felicidad por poder demostrar que estamos vivos.
Marche por los sobrevivientes que siguieron adelante luego de morir por un momento.
Marche por un mundo mejor, donde la indiferencia no defina el poderío de una persona.
Marche por el futuro de las generaciones que me siguen.
Marche por mi futuro.
Marche por las víctimas.
Marche por el nombre de cada una de ellas.
Marche por el mundo.
Marche por la vida.

Viajamos a Israel, Jerusalem. Lo primero que visitamos fue el Kotel, me sentí en mi casa, con mi familia. Sensaciones inexplicables. Felicidad máxima. Vida. Israel es vida. Israel es energía. Israel es esperanza. Israel es unión. Israel es familia. Israel es amor. Israel es mi casa. Comprendí más profundo todo lo que luchamos para conseguir nuestra tierra, las historias que tienen pruebas intactas de lo que ocurrió. Orgullosa especialmente de la Tzava, ejército israelí, por todo lo que ponen día a día para que Israel pueda seguir siendo el país que es. Algo que me quedó marcado fue cuando el guía nos preguntó qué podemos hacer por Israel nosotros viviendo en otro país. Nadie tenía la respuesta correcta, a todos se les ocurría hacer alia, o participar de la Tzava. Pero no, con solo enseñar, transmitir, venir a visitarlo, con sólo recordar a Jerusalem en la memoria, ahí ya estas haciendo algo por Israel. Decirle al mundo que Israel existe, que pudimos cumplir un sueño y que vamos por más. Es maravilloso.

Antes de partir al aeropuerto fuimos a plantar un árbol. Plantamos alrededor de 120 árboles. 120 vidas. Un árbol es vida. Hicimos a Israel más linda de lo que es. Dejamos nuestra marca. Nos fuimos sabiendo que dejamos algo allí, como Israel dejó en el corazón de todos nosotros.
Digamos SI a la vida. SI a los sueños. SI al corazón. Gritemos AM ISRAEL JAI.

No te rindas. No bajes los brazos, ellos no lo hicieron. Ellos resistieron. Ellos lucharon. Entonces, nosotros lucharemos con y por ellos.
Lucharemos para que no se vuelva a repetir una atrocidad así.
Lucharemos para transmitir nuestra historia.
Lucharemos para no olvidar.
Lucharemos para recordar, porque cuando dejas de recordar, en ese momento empezas a olvidar.
Lucharemos para que nosotros seamos los testigos, cuando estos ya no estén.
Lucharemos para no ser simplemente observadores de lo que pasa alrededor nuestro, si no, reaccionar y hacer.
Lucharemos para hacer justicia.
Lucharemos para que todo quede guardado en la memoria.
Lucharemos para gritar fuerte el NUNCA MÁS.

Me guardo para siempre cada momento y sentimiento inexplicable que me dejó este viaje. Los llantos, las risas, las anécdotas, los abrazos, las fuerzas, la música, el amor. Infinitas gracias, y no se olviden de reaccionar, de hacer, de no olvidar y, fundamentalmente, transmitir.

ENGLIH TRANSLATION:

I was always interested in the whole issue of the Shoah, from girl to make me the same question, still no one gets an answer, the Why? I fail to understand how a human being could get to do things such tremendous and use their intelligence to negative things, as it was this catastrophe based on total and systematic genocide of millions of victims. Some 11 million lives were taken away, so different from each other, different customs, traditions, origin. But despite the differences, there was something that united them, being simply human beings. Beings who had feelings and dreams. Beings who had a name, an identity. This is not to understand the facts, if not, to know them .

We visited Auschwitz. We started to walk on the land where their marked footprints were visible. We entered the block number 27. There I met the earlier images showing so much beauty, purity and joy, such as girls gathering flowers in parks, or children playing ball. My heart began to pound. I grab a feeling of despair. I could not stand to know that, at the time, including the horror that awaited them could not imagine. It was at that moment when I realized that the future actually lies behind us, because it’s something we do not know, we can not see. Instead, the past is what lies ahead, things that already live, we know, we saw. In my moments of anguish needed to curb the world, back to back, and scream strong to resist.

We started the march to Auschwitz 2 Birkenau camp. Impressive number of delegations from around the world, adults and adolescents, who attended and pledged to march through life. We all come to march in order not to forget, to remember and keep alive our history.

I could think of two situations that surprised me. By chance overheard two guides delegations from other countries. One told a story, a few minutes ago, the guide who accompanied me had told me exactly the same. The other gave an explanation of a topic with the same words he used my guide. There detains, there fell, I realized that more than 10 thousand people from around the world gathered to march through the same story. A story translated in all languages. A story that is equal for all. A story that includes all of us.

Upon arrival, we met where used to be the place of choice among those who went to rapid death and those who would slow death, so I described it to people going to the gas chamber or field. Among witnesses and images showing me, I could not help but imagine those faces, those people, stops next to me, living the terrible situation I play them. They are still there, his ashes are scattered on the field. We march to keep them alive.

Marché.
Marche with his head high.
Marche arms holding me by my friends if I fell.
Marche with absolutely all my strength, I felt them .
Marche with an inexplicable anguish, and yet, with a happiness to demonstrate that we are alive.
Marche by survivors who went on after death for a moment.
Marche for a better world, where indifference does not define the power of a person.
Marche for the future of the generations that follow me.
Marche for my future.
Marche for the victims.
Marche by the name of each.
Marche around the world.
Marche for life.

We traveled to Israel, Jerusalem. The first we visited was the Kotel, I was in my house with my family. Inexplicable sensations. Maximum happiness. Lifetime. Israel is life. Israel is energy. Israel is hope. Israel is union. Israel is family. Israel is love. Israel is my home. I understood deeper everything we fought for our land, the stories are intact evidence of what happened. Tzava especially proud of the Israeli army, for everything they put every day so that Israel can remain the country is. Was something that marked me was when the guide asked what Israel can do for us living in another country. No one had the right answer, all it occurred to them to make aliyah, or participate in the Tzava. But not just teach, transmit, come visit, just remember Jerusalem in memory, there you are already doing something for Israel. Tell the world that Israel exists, we could fulfill a dream and go for more. It is wonderful.

Before leaving for the airport we went to plant a tree. We planted about 120 trees. 120 lives. A tree is life. Made more beautiful than it is Israel. We leave our mark. We left knowing we left something there, as Israel left in the hearts of us all.

Say YES to life. SI dreams. IF heart. AM ISRAEL JAI shout.

Do not give up. Do not lower your arms, they did not. They resisted. They fought. Then we will fight with and for them.
We fight to not happen again an atrocity like that .
We will strive to convey our history.
We fight to remember.
We fight to remember, because when you stop to remember, at that point you start to forget.
We fight for us to be witnesses, when they are gone.
We fight to not simply be observant of what happens around us, if not, react and do.
We fight for justice.
We will fight so that everything is stored in memory.
To shout loud fight him anymore.

I keep forever every moment and inexplicable feeling that left me this trip. Cries, laughter, anecdotes, hugs, law, music, love. Infinite thanks, and do not forget to react, to do not forget and basically convey.


Written by Yamila Sultani, March of the Living ORT Argentina, 2017

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